Gestión de situaciones de crisis

¿Conoces alguna empresa líder y referente en su sector que no haya vivido, al menos, una situación de crisis en su trayectoria?

Yo, no.

¿Conoces alguna empresa o negocio que, ante una situación de crisis, hayan tenido que cerrar sus puertas?

Yo, muchas.

Si atendemos a estas dos preguntas que te acabo de realizar, podría concluir varias reflexiones:

  • Las crisis son inevitables en la vida de una empresa. Y son inevitables porque, una parte muy importante de ellas no se deben a factores internos que podamos controlar, sino a factores externos incontrolables.
  • Las crisis pueden llevarse por delante a cualquier empresa (incluso a las mejor preparadas y gestionadas).
  • Las crisis pueden concebirse como un problema o como una oportunidad de cambiar y mejorar lo que estabas haciendo.
  • Y, desde luego, la empresa que supera una crisis, sale mucho más fuerte de cuando empezó la crisis, porque ha desarrollado nuevas estrategias y, no nos engañemos, porque muchas empresas que eran competencia, han tenido que cerrar y nos han dejado muchas opciones en el mercado.
Three businessmen in suits celebrating teamwork success indoors with handshake.
Team celebrating business goals for 2021 with enthusiasm and teamwork in a cozy office setting.


Si revisamos los últimos 50 años, en España hemos vivido varias crisis: la del petróleo del 73; la de los años 93-96 post Olimpiadas y post Expo; la del 2008 al 2013 (¡qué dura fue ésta!); la del COVID-19 de los años 2020 y 2021 (¡cómo golpeó a todas las estructuras de la sociedad esta crisis y qué vulnerables nos dimos cuenta de que éramos!).

¿Y la próxima crisis importante? ¿Para cuándo?

¡Pero, ojo! Te he mencionado las crisis globales más importantes. A esas súmale las crisis sectoriales, las crisis de tu ciudad, las crisis familiares de tu propia empresa.

Y si ya es duro y complicado gestionar un negocio o una empresa en momentos de bonanza y tranquilidad, ni te cuento lo que supone gestionar una empresa en tiempos de crisis.
Porque, además, más del 85% del tejido empresarial son empresas familiares, en las que el componente emocional es muy potente. ¿Te imaginas qué emociones fluyen en situaciones de crisis?

Por eso es fundamental recurrir a alguien externo que refuerce la parte cognitiva y racional del proceso, porque algo que te puedo confirmar es que, los procesos de desbordamiento emocional en las crisis son muy habituales y ayudan poco en la búsqueda de soluciones.

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