Sucesión y transición de empresas familiares
En España, más del 90% del tejido empresarial lo componen empresas familiares. Más de 1.100.000 empresas que mueven y dinamizan la economía de nuestro país y que generan el 70% del empleo.
La visión es a largo plazo. No importa tanto obtener mucho dinero en el corto plazo, sino garantizar que el proyecto seguirá muchos años y que las nuevas generaciones se harán cargo de su dirección.
El compromiso y el sentido de orgullo al proyecto suele ser mayor, porque la familia quiere su empresa sea como una gran familia y que todos se sientan parte de ella.
Hay menos riesgo a la hora de tomar decisiones, fundamentalmente porque no quiere poner en riesgo la viabilidad económica del proyecto.
¿Todo muy bonito verdad?
¡No todo es tan fantástico!
Te voy a confesar algo: la mayor tensión emocional que he vivido en estos años ha sido en algunas comidas con la familia que dirigía su empresa familiar. ¡No te puedes ni imaginar las cosas que se pueden llegar a decir y a escuchar en una mesa de los propietarios de una empresa familiar cuando las cosas no van todo lo bien que les gustaría!
Y si hay un momento especialmente tenso en la vida de una empresa familiar es cuando hay que afrontar el momento de sucesión y transición. Y, aquí es cuando te das cuenta de que cada empresa es un proyecto único.
¿La generación que actualmente dirige la empresa tiene asumido que es el momento de plantearse la sucesión?
¿La siguiente generación quiere asumir esta transición?
no caigas en el error de creer que hacer un proceso de sucesión y transición familiar es tener un protocolo familiar.
Te voy a dar unos datos para que seas consciente de la complejidad que implica abordar un proceso de transición y sucesión de empresa familiar:
¿Qué haces después del DAFO? Sí, has leído bien. ¿Qué haces?
9 de cada 10 empresas que hacen este proceso sin un acompañamiento externo fracasan y, acaban cerrando o malvendiendo a otra empresa.
5 de cada 10 empresas que contratan a un consultor externo fracasan porque se equivocan en la persona o empresa que deben acompañarles.
Es decir, rodéate de personas. Pero rodéate de personas que te ayuden de verdad y no quieran aprovecharse de la situación.
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