Te propongo un recorrido por la historia:
Entre 1950 y 1980, triunfaron aquellas empresas que acertaron con el producto o servicio que vendían. Era tal la importancia de tener el PRODUCTO adecuado, que todos intentaban protegerlo con las famosas patentes.
Entre los años 1980 y 2000, la clave ya no era tener un producto bueno, porque todos los productos empezaron a ser buenos. De ahí que el triunfo lo determinaba la rapidez con la que eras capaz de servir tus productos a tus clientes. Es decir, la LOGÍSTICA.
Entre los años 2000 y 2019 todo empezó a girar, por fin, en torno al CLIENTE. Ya no importaba tanto el producto ni la logística, sino lo que el cliente nos demandaba y poder hacerle vivir una adecuada experiencia cliente al comprar nuestro producto o disfrutar de nuestro servicio.
¿Y qué ha ocurrido desde la pandemia del COVID-19? Pues que las empresas se han dado cuenta de algo básico: si quieres tener clientes felices, procura tener felices a tus EMPLEADOS, porque serán ellos los que cuiden de tus clientes. Así que, si sumamos la palabra cliente y la palabra empleado, cobra especial relevancia la palabra PERSONAS.
DEJA QUE TE HAGA UNAS PREGUNTAS:
¿Tienes definida la Descripción de Puestos de Trabajo de tu organización?
¿Y has realizado la Valoración de Puestos de Trabajo?
¿Tu política salarial es la de “café para todos” o es diferencial?
¿Tienes procedimentalizados tus procesos de selección de personal? ¿Y el plan de acogida?
¿Qué me dices de tu análisis de necesidades y de tu plan de formación anual?
¿Algún plan de comunicación interna a la vista?
¿Están pensando en incorporar nuevas propuestas para mejorar el clima laboral?
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